La seña es el mecanismo con el que un club convierte una intención en una reserva. Sin plata adelantada, quien reserva no tiene ningún costo por no aparecer: la cancha queda encendida, la hora no se vende, y el club pierde. Con seña, faltar cuesta algo, y eso alcanza para que la mayoría avise a tiempo.
El porcentaje habitual en canchas de fútbol 5 y pádel en Argentina va del 30% al 50% del valor del turno, aunque en horarios de prime time —los que se agotan solos— muchos clubes cobran el 100% por adelantado, porque no tienen ninguna razón para asumir el riesgo de una hora que igual iban a vender.
La seña siempre viene acompañada de dos números más, y los tres tienen que estar visibles antes de pagar: la ventana de cancelación (con cuántas horas de anticipación se puede cancelar, típicamente 24 o 48) y el porcentaje de reintegro dentro de esa ventana. Fuera de la ventana no se devuelve. Y hay una excepción que conviene tener escrita: si el que cancela es el club —por lluvia, por un torneo, por una rotura—, se devuelve el 100%, siempre.
Por ejemplo, un club de Quilmes pide 50% de seña para los turnos del sábado, con 24 horas de cancelación y reintegro del 100% dentro de ese plazo. Un grupo que reserva el sábado a las 20 y avisa el jueves recupera todo; el que avisa el sábado a las 18, no. La política está a la vista cuando se elige la hora, así que el día que pasa no hay nada que discutir.